Sing for Absolution

Música, ah hermoso escape de la realidad cuando no tienes nada en que pensar, pero a veces es un cruel tormento. De vez en cuando al  ver un libro vemos nuestras vidas reflejadas en él así como nuestras acciones y tendemos a creer que ese libro y nuestras vidas estaban destinadas a unirse, bueno, pues esto mismo puede pasar con la música, aunque al ser una letra corta y sin demasiada historia cuenta lo que pasa en un breve capitulo de nuestras vidas, que sin embargo, nos puede cambiar y marcar por siempre…
Y al estar escuchando música sin nada mas en la mente que nuestros tristes pensamientos llega a la mente una idea: “Hay muchas canciones de amor, de un hombre a una mujer, de una mujer a un hombre  y anversos y reversos”, pero son pocas las historias contadas de algo mas simple y a veces mas duradero, algo que no se ve con lasciva, sino con ternura, pero no escribiré que es.
Podría hacer una lista de canciones que en este momento cuentan una historia, y entre ellas tendríamos “Don’t go away”, “Under the bridge”, “Black” y “Oh! Darling” encabezando la lista (aunque no necesariamente en ese orden) y podría tener un sentido, pero a estas alturas solo me importa una cosa… solo una cosa…
Decía por ahí un gran hombre en un gran grupo: “A final de cuentas, solo es otro ladrillo en el muro”, y si, tiene mucha razón, pero existen varios tipos muros, para protegerse del exterior, para encerrar algo, para morir, para saltar o para guardar y defender algo…

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